Toyota RAV 4El Toyota RAV 4 mantiene un matiz campero del que carecen sus adversarios. Su tracción total es variable, con un reparto de 100/0, completamente en el tren delantero, en conducción normal en asfalto. Así se disminuye el consumo. En función de las necesidades y combinado con el control de estabilidad, puede llegar hasta un 55/45% para permitir salir airoso de cualquier tipo de problema tanto dentro como fuera del asfalto. No tiene reductoras, pero sí un bloqueo del diferencial que le permite llegar más lejos que otros.

Los neumáticos 225/65 en llantas de 17 pulgadas de la versión Premium son mixtos, orientados a superficies resbaladizos sin perder su carácter asfáltico. Esta monta provoca un subviraje congénito que está más limitado en los citados Kuga o Tiguan, por hablar de los más capaces en asfalto de la actualidad, pero ellos recurren de serie a neumáticos claramente asfálticos, con más goma en el suelo y de tintes deportivos. Todo eso les hace muy poco adecuados para la tierra, salvo el camino del chiringuito.

Para combatirlos Toyota ha lanzado su versión XR, sin la rueda de repuesto en el portón posterior, lleva un kit reparapinchazos, y unos neumáticos más asfálticos y anchos (235/55), con llantas de 18 pulgadas. No es necesario, pero así es la moda. El precio es más ajustado que el de la versión objeto de esta prueba. El Premium tiene de todo, con asientos eléctricos de cuero, faros delanteros oscurecidos, arranque sin llave, asientos térmicos, control de crucero, climatizador dual, cristales traseros oscurecidos, banqueta trasera regulable en longitud… Cuesta 36.200 euros, mientras que el XR está en 33.400.

El Toyota RAV 4, precursor de la categoría SUV es un coche ágil, cómodo, estable y que permite más alegrías fuera de asfalto que otros. Su nuevo motor le da un matiz deportivo.

El motor es la última gran novedad del modelo, con 2,2 litros de cilindrada rinde 177 CV y se coloca así como rival del BMW X3. Las prestaciones son muy buenas, con una velocidad punta de 200 km/h y una aceleración 0-100 km/h de sólo 9,4 segundos. El RAV 4 es más un coche para disfrutar conduciendo a buen ritmo que para atacar agresivamente en las curvas, su altura de 1,72 metros le da un centro de gravedad bastante alto. Y en eso pierde algo respecto a una buena berlina. Sin embargo, nunca dará un susto.

Electrónica y tracción le llevan siempre por el buen camino. Su propulsor tiene un par de 400Nm que le hace ser especialmente agradable, siempre eso sí, que lo llevemos por encima de las2.000 vueltas. Por debajo de ese régimen le cuesta salir, pero una vez lanzado es velocísimo. En el capítulo del debe, sólo deberían mejorar su nivel de vibraciones, algo alto a bajo régimen, y que se percibe incluso en el cristal del portón posterior. Tampoco es un prodigio de consumos, con una media de 9 litros en un uso mixto ciudad/carretera.

El acabado interior es, en cualquier caso, muy bueno, y se trata de un coche que se deja querer con el paso de los kilómetros. Tiene un interior capaz, un maletero de 500 litros y es un auténtico vehículo para todo. Acabo de dejarlo y ya lo estoy echando de menos.

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