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Comprar un coche nuevo no está al alcance de todos. Y aunque hoy en día se ofrecen un montón de facilidades de financiamiento, no a todos les hace gracia comprometerse con una deuda a largo plazo. Por eso optan por la opción más económica y directa, comprar un coche de segunda mano. Pagas menos y al contado y ya te puedes llevar el coche. ¿Pero y si nos llevamos alguna que otra sorpresa desagradable más tarde?

Más vale prevenir que pagar

En primer lugar aconsejamos encarecidamente firmar un contrato de compra y venta, en el que el vendedor se compromete en el transcurso de los 6 primeros meses hacerse cargo de todos aquellos desperfectos que en el acuerdo inicial no figuraban como tales. También los concesionarios de segunda mano ofrecen garantías de un año aproximadamente, de modo que ya nos aporta un cierto alivio por si al coche le pasa algo en los primeros meses. Y es que tú puedes ver que el vehículo está en perfectas condiciones y de repente le empieza a fallar algo.

Con una compra prudente, es posible minimizar el riesgo y maximizar el ahorro. No hay que lanzarse por el primer vehículo que nos guste sino ser meticuloso en la búsqueda. De modo que nos recargaremos las pilas con un Actimel y unas buenas dosis de paciencia, y nos pondremos manos a la obra.

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